Logística RD: Referencia a la Marca País

Desde años sectores empresariales han expresado su interés en ampliar el comercio internacional de la República Dominicana, a través del aprovechamiento de su estratégica posición geográfica.

Precisamente en estos momentos es que el país se encuentra con el clima de negocios y estabilidad jurídica más propicios para convertir ese deseo realidad, en vista de las iniciativas y disposiciones vertidas por el Poder Ejecutivo, incluso una de las la más reciente que es el lanzamiento de la estrategia “Marca País”.


La República Dominicana, desde los años 60s, inició el desarrollo de plataformas de servicios tercerizados mediante la Ley 6186, del 1963, la cual instauró la figura de los almacenes generales de depósito, y luego con la Ley 456, del 1973, creó el régimen aduanero de depósito fiscal, a través de la modalidad de almacenes privados de depósito fiscal.


Estos almacenes permitieron que los sectores productivos y comerciales del país empezaran a tercerizar algunos de sus procesos de su cadena de abastecimiento, aunque limitándose básicamente al almacenaje, la administración de inventarios y a su manejo operacional, con muy escasos servicios de distribución. También se inició la práctica de las operaciones bajo la modalidad de retención de inventarios en favor y a título de suplidores internacionales.


La citada modalidad de retención al amparo de la Ley No. 456, sí fue un primer intento de atraer empresas internacionales a establecer mayores inventarios en el país que, dentro de sus propósitos de facilitar el pago de los impuestos de arancel para las importaciones dirigidas al mercado doméstico, también contempló en su Artículo 9, así como en el Art. 28 de su Reglamento No. 284, la reexportación de las mercancías declaradas en este régimen aduanero.


No obstante, el proceso de reexportación que contempló esta Ley, en su Art 11, transfirió su reglamentación a través de la Ley de Aduanas de los años 70s, que hacía poco práctico su proceso en tiempo y costo, e incluso proporcionaba una cierta interpretación discrecional de su norma.


En vista de los continuos requerimientos del mercado internacional en utilizar al país como centro de distribución local y regional, y que se estableciera una plataforma y marco jurídico más adecuado, que permitiera que empresas extranjeras mantuvieran sus inventarios en el país, mediante el Decreto No. 106-96, de marzo del 1996, se crearon los Depósitos de Reexportación de Mercancías.


Esta nueva modalidad aduanera establecida en dicho Decreto, aunque contenía alguna mejoría en la norma, tampoco pudo ser desarrollada, ya sea por la fragilidad de los costos marginales y competitivos del mercado de exportación, o por también la carencia de procesos ágiles que facilitaran el marco de sus operaciones.


Por otra parte, y mediante el Decreto No. 48-99, del 1999, se estableció el Reglamento para la Operación de los Depósitos de Consolidación de Cargas. Esta modalidad aduanal permitió una facilidad operacional para la carga consolidada, un desahogo portuario y una mayor agilización de la gestión aduanal para la nacionalización de los embarques consolidados de importación.


En esa época, estas modalidades aduaneras para la reexportación de mercancías contempladas en la Ley 456 y el Decreto 106-96, no tuvieron mayores éxitos, por también no contemplar normas con mayor competitividad.


No obstante, y en vista del alto atractivo que representa la favorable posición estratégica que posee la República Dominicana en el Continente Americano y su cercanía además con los países caribeños, entre otras importantes ventajas competitivas, el interés ya mostrado por suplidores externos y locales se mantuvo inalterable, así como la necesidad del país de insertarse con una mayor presencia en los mercados globales.


Esto motivó para que el país en la Ley 1-12 del 2012, que establece la Estrategia Nacional de Desarrollo de la RD, dentro de sus objetivos específicos, en su tercer eje, Inciso 3.3.7, dispusiera “Convertir al país en un Centro Logístico Regional, aprovechando sus ventajas de localización geográfica”.


Luego en el 2015, con normas ya competitivas, mediante el Decreto 262-15, se estableció el Reglamento de los Centros Logísticos y de las Operaciones de las Empresas Operadoras Logísticas, instituyéndose la modalidad aduanera de los depósitos logísticos.


Este marco jurídico, mediante normas y procesos ya simplificados, permitió que las mercancías del exterior pudieran ser almacenadas en el país en estado suspensivo de pago de los derechos de arancel, hasta tanto no se estableciera su régimen o modalidad aduanera, ya sea también para ser reembarcadas o destinadas al consumo doméstico en el país.


Esta modalidad aduanera, permitió además realizar varios procesos logísticos mínimos a las mercancías, pudiendo ser adaptadas sin transformación, de acuerdo con las características particulares de los diferentes mercados externos de consumo de destinado final.


Asimismo, se establecieron varias normas y disposiciones gubernamentales transversales y vinculantes para la facilitación del comercio transfronterizo, con miras a un mayor crecimiento e inserción en los mercados globales, con la integración de varias comisiones público-privadas, como lo es el Consejo Nacional de Competitividad, el Comité Nacional de Facilitación de Comercio, entre otras importantes iniciativas.


Es importante señalar, que el término “Logística”, anteriormente solo era utilizado como parte de la estrategia militar para el movimiento y aprovisionamiento de las tropas dentro del ámbito de la guerra, empezando a ser conocido y vinculado globalmente como parte fundamental de la cadena de abastecimiento a finales de la década de los 90s.


No es sino cuando se llegó a entender que la “logística”, era uno de los elementos más esenciales para la coordinación, eficiencia y logro de este proceso, como también una herramienta estratégica para cualquier otro propósito que nos dispongamos alcanzar.


En la actualidad y durante la disrupción causada por el COVID-19, es conveniente tener presente que la logística, tanto en la Rep. Dominicana como en el resto del mundo, fue fundamental para el combate de esta pandemia, ya que el compromiso asumido por los operadores logísticos permitió mantener la eficiencia y operatividad de la red global de suministros médicos, sanitarios, alimentarios, etc.


Toda esta experiencia acumulada de largos años supliendo servicios tercerizados, hacen orgánicamente de la Rep. Dominicana un gran “Centro Logístico de Distribución” de clase mundial, por tener el conocimiento, plataformas y las ventajas competitivas incuestionables para insertar globalmente la Industria Logística, como una referencia de nuestra “Marca País”.


Unamos esfuerzos y adoptemos todos el compromiso de impulsar la construcción de la estrategia “Marca País”, teniendo como uno de sus principales ejes referenciales nuestra industria logística, y lancemos el país como un “Hub Logístico de Clase Mundial”, tal y como lo establece nuestra Estrategia Nacional de Desarrollo, y constituyamos