La segunda fase de reapertura económica


Tras 11 semanas de restricciones impuestas por el gobierno dominicano para contener la propagación del COVID-19 en el país, se inició este miércoles 3 de junio la segunda fase de apertura gradual de la economía.


En esta etapa, las microempresas podrán trabajar con el 100% de su personal; en tanto que las pequeñas empresas incorporarán al 75% de su personal; finalmente, las grandes y medianas empresas podrán operar con hasta el 50% de sus empleados.


Además, está previsto que los comercios en centros comerciales, el transporte colectivo privado de pasajeros y las empresas de juegos de azar, exceptuando los casinos, podrán comenzar a operar en esta segunda fase, que también contempla el inicio de los servicios religiosos los domingos.


Además, está previsto que los comercios en centros comerciales, el transporte colectivo privado de pasajeros y las empresas de juegos de azar, exceptuando los casinos, podrán comenzar a operar en esta segunda fase, que también contempla el inicio de los servicios religiosos los domingos.


Pero ¿Cuáles factores han incidido para que se dé la segunda fase de la reapertura económica? El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), César Dargam, ha señalado que desde que entró la pandemia al país la prioridad ha sido proteger la salud y salvar vidas.


Dargam aseguró que, tras consultar con diferentes expertos y analizar las experiencias de otros países, se determinaron los indicadores claves para saber si se puede dar paso a una nueva fase. “Después de los primeros 15 días de la primera fase que permitió una apertura gradual, continuamos monitoreando indicadores sanitarios como cantidad de contagiados, hospitalizados, pacientes que requieren atención crítica y ventiladores e índice de letalidad que son los factores que dan la referencia y demuestran si la situación está bajo control, así como también si se puede pasar de una etapa a otra”, afirmó el ejecutivo de CONEP.


Además, resaltó la importancia de que, aunque el gobierno y los empresarios jueguen su rol, cada ciudadano asuma su responsabilidad individual de utilizar la mascarilla, mantener el distanciamiento social, cumplir con las medidas de aislamiento y las indicaciones médicas en caso de presentar algún síntoma.


Aunque reconoció que hay sectores que no aguantaban un día más de paralización, manifestó que no se podía sacrificar la salud colectiva por la situación económica, sino que el país debe enfocarse en mantener el equilibrio entre aplanar la curva de contagios, el desarrollo económico y las libertades sociales.


En cuanto al tiempo que le tomará recuperarse a la República Dominicana, el vicepresidente ejecutivo del CONEP explicó que la misma dependerá de múltiples factores. “Ahora mismo estamos evaluando el impacto inmediato de esta crisis, porque tenemos sectores que han parado total o parcialmente y todo dependerá de muchos factores que no controlamos. Si debemos reconocer, que el sector empresarial está optimista y estamos dedicando nuestros esfuerzos y recursos a portar a la prevención, atención y a mitigar los efectos del COVID-19, desde un diálogo permanente con los diferentes actores de la sociedad”, resaltó.


El 17 de junio está pautado el inicio de la tercera fase de apertura de la economía, donde laborarán con el 100% de su personal las micro y pequeñas empresas, mientras que las empresas que tengan más de 50 empleados dispondrán de hasta el 75% de su plantilla. En este período se podrán realizar servicios religiosos tres veces por semana.


La cuarta y última fase de apertura está prevista para el 5 de julio, que es cuando todas las empresas podrán reanudar sus labores con el 100% de su personal. En esta fecha también está indicado el comienzo de las actividades del sector turístico (en hoteles y aeropuertos), así como también los gimnasios y comedores de los restaurantes.


 

El Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) es la organización que agrupa a los principales  gremios empresariales y empresas del país. Su misión es promover el sistema de libre empresa, el fortalecimiento institucional, y la diversificación de la economía, impulsando la innovación y la ganancia de productividad. Además aboga por el desarrollo sostenible de la República Dominicana, a través de la acción responsable del sector empresarial.

La Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR) es una asociación sin fines de lucro que fomenta un clima de comercio e inversión saludable entre la República Dominicana y los Estados Unidos, así como el desarrollo socioeconómico y profesional de sus más de sus 1,600 socios.

Está afiliada a la US Chamber of Commerce y es miembro fundador de la Asociación de Cámaras Americanas de Comercio en América Latina (AACCLA).

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